
El Centre de Blanes se recorre andando y se entiende mirando hacia arriba. Sobre los bajos comerciales del carrer Ample, del Passeig de Dintre y de las calles que desembocan en la plaza del mercado se levantan fincas de tres y cuatro alturas, muchas anteriores a los sesenta, con dos viviendas por rellano y una caja de escalera pensada para cuando el mobiliario subía desmontado. Entre ellas asoman rehabilitaciones que encajaron una cabina de ascensor en el hueco central, casi siempre de tres plazas.
De ahí que dos viviendas con la misma superficie acaben en cuentas muy diferentes. Lo que manda aquí es la planta, el giro del descansillo y la hora a la que el vehículo puede acercarse al portal. Sube un paseo de móvil por las estancias, di en voz alta a qué altura estamos y termina encuadrando la calle: con eso te llega la cifra escrita el mismo día.
Segundas residencias y herencias por vaciar
Del centro llegan sobre todo herencias. Suelen ser pisos que una misma familia ha ocupado medio siglo; los hijos ya viven en Girona o en Barcelona y la notaría ha marcado un día que no se puede retrasar. Les siguen los dueños que recuperan un piso tras años de alquiler y necesitan enseñarlo vacío enseguida, y las inmobiliarias de Blanes que preparan una casa para las visitas.
También nos escriben administradores de fincas del carrer Ample y familiares que solo pueden acercarse un fin de semana. Ahí el vídeo resuelve mucho: lo hace cualquiera que tenga llave, lo miramos el día que llega y el mensaje con la respuesta se reenvía a todos los herederos, con los conceptos separados.
Vaciado de apartamentos y fincas en el Centre
La finca característica del núcleo tiene local en planta baja, entresuelo y tres alturas, con descansillos justos para girar un somier de matrimonio y peldaños de huella corta. Muchas viviendas conservan la distribución original: pasillo largo, comedor a la calle, cocina en la galería y armarios construidos dentro del muro. Ese armario se desarma arriba, en el propio rellano, y baja en piezas.
En las manzanas rehabilitadas a partir de los noventa el retrato cambia por completo: portal ancho, buzones nuevos, cabina donde entra un colchón de canto y trastero en el sótano. Cuando la vivienda está en una de ellas y dentro hay mueble con salida, la jornada se paga con lo recuperado y esa gratuidad te llega firmada antes de que nadie suba el primer tramo.
Carrer Ample y Passeig de Dintre
Fincas sobre bajos comerciales con escalera de peldaño corto.
Entorno de Santa Maria
Casas antiguas de tres alturas con altillo bajo cubierta.
Plaza del mercado
Bloques rehabilitados con cabina de tres plazas y portal nuevo.
Tramos de plataforma única
Calles peatonales con franja matinal para mover volumen.
Cómo se vacía la vivienda en una jornada
Una jornada en el núcleo empieza mirando el plano de la calle. Varias vías funcionan con plataforma única y franja matinal de carga, así que el vehículo entra dentro de esa ventana o aguarda en el Passeig de Dintre mientras el equipo trabaja arriba. La mañana del mercado semanal se resuelve arrancando temprano y dejando la carga cerrada antes de que se llene el entorno.
En el edificio cubrimos pasamanos, esquinas y el marco del portal, desmontamos lo que no gira por la escalera y bajamos poco a poco, sin cerrar el paso a quien entra o sale. Abajo se clasifica por destino en la acera, de modo que el camión sale con cada material encaminado a su vía.
Grabas la casa y la mandas por WhatsApp
Empieza por los dormitorios abriendo armarios, sigue por cocina y baño, no olvides trastero, galería, terraza ni altillo, di el piso en voz alta y termina fuera, en la acera de enfrente, con el portal en pantalla. En ese minuto vemos cuánto hay, cómo está, si hay ascensor y dónde parará la furgoneta.
Recibes la cuenta escrita sin pasar de hoy
Te decimos si el vaciado no te costará nada o qué conceptos tendrán precio, con dos cifras distintas: una para las horas de escalera y otra para la báscula de la deixalleria. Como lo recibes antes del trabajo, puedes pensarlo tranquilamente o compartirlo con el resto de herederos.
Cerramos día y franja de carga
Llegamos con el número de operarios que calculamos al ver tu vídeo. Cubrimos pasamanos, esquinas y escalones, y desde el primer bulto separamos en montones lo reutilizable, el metal, la madera, la ropa y los electrodomésticos.
Devolvemos la casa escobada y las llaves
Barremos cada habitación, hacemos fotos para que compares con cómo estaba y te devolvemos las llaves en persona. A partir de ahí, la casa puede enseñarse, alquilarse o venderse sin esperar más.
Mobiliario y material de playa que retiramos
Del interior de una de estas viviendas sale más carga de la que sugiere la puerta. Lo corriente es mobiliario macizo de los sesenta y los setenta, una vajilla completa que apenas se estrenó, libros encuadernados, máquinas de coser, lámparas de bronce y el altillo del baño lleno de cajas. La calefacción antigua deja radiadores de hierro fundido y tubería de cobre, que se pagan por peso en cuanto salen a la calle.
Todo eso empuja la cuenta hacia el cero. Si algo aún sirve, se reserva para venderlo o para una entidad de la Selva; metal y aparatos eléctricos se separan desde la primera bajada, y de cada planta autorizada volvemos con el albarán de lo entregado. Antes de desmontar nada, documentos, álbumes y joyas quedan a salvo en una caja con destino a la familia.
Precio según acera, cabina y temporada
Aquí la cifra se decide en dos puertas. Si la vivienda es un principal o un primero, o el edificio tiene ascensor y sitio para acercar la furgoneta, basta con que los muebles tengan comprador para que no pagues nada. Un tercero por escalera, con cada pieza recorriendo además cuarenta metros hasta el ensanchamiento más próximo, convierte esas horas en la partida mayor de la cuenta y así aparece, contada, en la respuesta.
Por eso lo primero que preguntamos es la altura y cómo es la acera. Con esos dos datos sabemos qué vehículo mandar y cuántas personas hacen falta, y el importe que sale de ahí es el que se firma. Tienes el detalle en la página de servicios.
Preguntas frecuentes en el Centre
¿En qué consiste vaciar un piso?
Es dejar la vivienda sin nada dentro para poder venderla, alquilarla o devolverla. Aquí en Blanes eso significa sacar también lo del trastero, los balcones y los altillos, además de armarios, camas y electrodomésticos. A diferencia de una mudanza, nada viaja a otra casa: cada objeto se reparte según su destino, que puede ser la venta, una segunda vida o el reciclaje, y de ese reparto sale lo que cuesta.
¿En qué situación un vaciado de piso en Blanes acaba costando cero euros?
Hacen falta tres cosas a la vez. La primera, que el contenido se pague a sí mismo: una cómoda sana, la nevera que aún enfría, radiadores de fundición, el cobre, la caja de herramientas del garaje y, en general, todo aquello por lo que alguien pagaría en un rastro.
La segunda, que todo tenga un sitio adonde ir, ya sea venta, donación o reciclaje. La tercera, que entrar y salir sea fácil: ascensor, o bien bajo, entresuelo o primero, y un lugar cerca del portal para la furgoneta.
Con un minuto de vídeo lo vemos, y si se cumple, te firmamos los cero euros antes de empezar; si algo falla, te explicamos qué concepto cuesta dinero y cuánto.
Enfoca tu portal del Centre con el móvil y hoy tendrás la cuenta
603 38 00 04